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Faltan 4 meses para el 56 aniversario de la muerte del pino de Mr. Peabody

El creador del sitio cinesargentinos.com se arriesgó a estrenarla el 13 de enero en 30 salas. Con 5000 espectadores por lo menos no tenía que vender el auto. Metió 58 mil personas.

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Hace horas que estoy en la cola de la boletería. Hay mucha generación de fines de los setenta/ principios de los ochenta en esta fila tan larga que no veo donde termina. La gente se agita. Los huesos de las manos chillan de tanto apretar los dedos. Al que está atrás mío le bombea la yugular de manera irreproducible. Un pelado con candadito mete púa: “¡Quedan pocas entradas!”. Avalancha. Estoy colgada de la ventanilla. Los empleados levantan una ceja. Un zombie se devora una pila de folletos del mostrador. A otro le cuelga un cupón de descuento del colmillo. Con mi entrada en la mano (tengo entrada!!!!) trato de abrirme paso entre el pogo. Una empleada se sube al mostrador en cámara lenta. Cuando llega a la cima agita una bandera negra que dice “Función agotada”. Otra avalancha. La bandera sale volando y le da en la cabeza al pelado de candado.

Desde la fila tres contra la pared veo la sala llenarse de a poco. Tengo taquicardia. Estoy por ver Volver al Futuro en cine. Quiero golpear la butaca, arrancarla del piso y tirarla contra la pared. Las luces van bajando. En la pantalla aparece el mundito de Universal Studios. Los gritos y aplausos tiran la sala abajo.

Leí montones de análisis de Volver al Futuro que hablaban del complejo de Edipo, de la crítica a la sociedad yanqui y de que en cuatro años es 2015 y los autos todavía no vuelan. Volver al Futuro es una sala llena de gente que se ríe aunque haya visto cientocinco veces a Lorraine jactarse de haber sido una santa de pendeja. Es una sala que estalla cuando aparece por primera vez el Doc. Es el miedo de que caiga el rayo y el Doc no haya llegado a conectar el cable y Marty quede atorado en el 55, aunque sabés que eso no va a pasar y cuando empiece la 2 el Doc va a decir “santa ciencia”. Es la que si te cruzás en el cable no hay forma de que sigas haciendo zapping. Es Volver al Futuro y punto. Que no me jodan. Dejen de hablar pelotudeces, más respeto a la infancia, che.

Tranquilamente el 1985 de la pantalla podría ser el 2011 de las butacas. Cuánto tiempo que pasó y qué igual que estamos. Queremos pensar que el mundo no para de avanzar. Sin embargo somos la misma figurita repetida que sólo viene en un sobre más brillante. Posiblemente sí avanzamos, pero para los costados. Quiero prenderme un cigarrillo. Perdí el encendedor. Quizás me pueda arreglar frotando un par de piedras.

Sí, bueno, esta nota la tendría que haber escrito hace siete meses cuando se reestrenó Volver al Futuro en el cine. Si necesitan una excusa para que esto tenga sentido piensen que faltan cuatro meses para el 5 de noviembre, donde se cumplen años 56 desde que Marty McFly mató al pino del Sr. Peabody.

 Yazgua