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Julio Bárbaro. Un peronista suelto en la TV (por cable de los 90´s)

 

En los pasillos de algunos canales de televisión todavía siguen caminando algunos personajes oscuros que son parte de la cultura y la política de nuestro país. Uno en particular, de bigotes pronunciados, una calva prominente, un tono de voz agudo y mucha gesticulación al hablar, sin dudas sigue siendo un misterio a la hora de tratar de caracterizarlo y seguirle el rastro.

Parte de la sociedad lo reconoce como un antikirchnerista acérrimo, -aunque durante los gobiernos de Néstor y Cristina se desempeñó como interventor del Comité Federal de Radiodifusión -COMFER- (2003-2008). Otros lo enmarcan dentro del peronismo “de los de Perón” y los más desprevenidos quizás solo piensen que era un personaje de Campi en ShowMatch.   

Ante tanto misterio, se disparan algunas preguntas. ¿Julio Barbaro es peronista o se hace? ¿Qué hacía Julio durante el menemismo? ¿Julio es un vampiro de la TV por cable o un peronista “de los Perón” o quizás ambos y no nos damos cuenta? No lo sabemos, por eso trataremos de develar al menos algunas de estas incógnitas.

Patillas y Vigotens

Screenshot

Para aquellos que consumimos televisión en los 90s, el menemismo era el trasfondo de cualquier programa político. La pantalla grande estaba sitiada por vampiros del mainstream, a decir: Mariano Grondona, Bernardo Neustadt, Samuel “Chiche” Gelblung, Mauro Viale, Daniel Hadad y la pareja de conductores Mónica y César,entre otros.

En aquella década, la TV por cable ofrecía nichos televisivos a ilustres desconocidos; carneros con dinero y peronistas con patillas o bigotones.

Durante el menemismo, Julio Bárbaro fue diputado y secretario de Cultura; pero en sus ratos libres se sentaba frente a una cámara y se ponía a debatir las problemáticas de la argentina junto a otros vampiros del conurbano y del interior profundo.

Ahora bien, ¿de qué se hablaba en los programas de televisión por cable de Julio Bárbaro en los 90’s? ¿Quiénes eran sus interlocutores? ¿Julio Barbaro era un vampiro de la cultura o un menemista con un programa de TV?  

Bárbaro (a secas)

En los albores de los 90´s apareció un programa de discusión política, llamado “Bárbaro”, a secas, y estaba conducido por nuestro vampiro Julio Bárbaro. Allí se dieron cita infinidad de personajes del pensamiento argentino. Si uno googlea la calidad de los entrevistados, se encontrará con figuras de la talla de César Jaroslavsky, Juan José Sebreli, Hugo Mujica, Juan Carlos Portantiero, Dante Gullo, Rogelio García Lupo, Eduardo Anguita, etc.   

En uno de los encuentros televisivos el entrevistado fue el ensayista e intelectual Juan Carlos Portantiero. En ese programa el ensayista dijo: No existe una nación verdaderamente madura y desarrollada sin pensadores a nivel del establishment político (…) a nosotros nos han faltado intelectuales en las elites y la capacidad de construir una cultura crítica consolidada; hay una suerte de vacío, entonces ¿quién llena ese vacío? Los medios de comunicación        

Subrepticiamente, en aquel programa Portantiero y Bárbaro coincidieron en otro asunto aparte de la falta de intelectuales en lugares de poder. Ambos coincidían en que había que privatizar las empresas del Estado. De los colmillos del vampiro caían gotas de sangre.

El Hombre y la idea

Corría el año 1992 y se gestaba otro programa de TV llamado “El hombre y la idea”. En la conducción, ni más ni menos que Don Julio Bárbaro. Sentados en la misma mesa estaban, a la derecha el filósofo y poeta Hugo Mujica y a su izquierda, el ensayista Juan José Sebreli. Entre tantos tópicos que desarrollaron, uno de ellos versaba sobre el estado de la cultura en la sociedad actual. El vampiro Bárbaro abría el debate diciendo: “Hay elementos claros de mejora que dejarían de lado tanta queja apocalíptica que se acabó todo. Hay producción cultural, hay consumo de plástica de libros, sigue habiendo inquietud en la sociedad”. En tanto Sebreli aducía: “Recuerdo cuando yo tenía 20 años, iba a los cineclubs y veía los clásicos del cine mudo; eran unos sótanos donde éramos diez personas; esas películas hoy se compran en los supermercados”

Pensar a Sebreli y a Bárbaro comprando libros y películas de culto en los supermercados es un paso de baile propio del capitalismo.  

En otra emisión de “El hombre y la idea” los invitados eran Noe Jitrik y Atilio Borón. Uno de los temas que los convocaban eran los gestos vacíos en la nueva política; allí Jitrik decía: ”Ayer escuchándolo al presidente Menem al presentar a Ruckauf como nuevo ministro hizo una evocación, Menem es un evocador, un lírico (…) evocó cuando lo conoció a Ruckauf y mencionó que fue en el gobierno de Isabelita (…) inmediatamente tuve un sobresalto! (…) pensé en López Rega, eso me perturbó (…) una vez leí a Shakespeare y dice que cuando van a matar a alguien, hay signos premonitorios”. A lo que Bárbaro acota: “Lo que pasa es que esto es una política construida sobre gestos en una sociedad que ama la grosería (…) esto no es solo el peronismo, también es el radicalismo; hemos perdida la sutileza hace rato”.
Al segundo agregó que Ruckauf era un gran político. En la mesa se hizo un largo silencio.    

ABL (Un programa de cable en la TV abierta)

Otro foro de discusión que nació al calor del Delaruismo, fue “Alumbrado, barrido y limpieza”. según Luciano Olivera, el gerente de programación de Canal 7, sería “un talk show de filosofía cotidiana”. La emisión iba los viernes a las 23 hs. Allí integraban la mesa Silvina Walger, Carlos Polimeni, Dalmiro Sáenz y nuestro vampiro en cuestión, Julio Bárbaro. La conducción del programa estaba a cargo de Diego Bonadeo.

Los temas abordados eran profundos, a decir: Che Guevara, guerrilla, peronismo, el ser nacional, etc., aunque poco y nada se reflejen en el “encendido” que alcanzaba picos de 0,7 de máxima. Así y todo le bastaba por ser un acalorado programa en una pantalla muerta como lo era canal 7.

En un programa cuyo tópico de discusión era “El Ser nacional” el vampiro Julio opinó lo siguiente: “Me parece que la identidad que buscamos son aquellos rasgos que buscamos en una cultura, cuando uno habla de un francés, un español o un alemán, tienen rasgos claros que definen esas identidades; esos países pueden entrar a la globalización porque tienen rasgos seguros (…) si uno se remonta a la argentina de los años 50´s ser peronista o antiperonista eran dos concepciones de la identidad, no estaba clara cuál era la forma de ser argentino”.

El ciclo no duró más que un año, lo justo y necesario para reemplazar los debates de los muchachos por algún programa de cocina.    

Revival

Pensar los años 90s en la actualidad es un ejercicio que solo se logra a través de Internet. Hay un canal de YouTube bajo el nombre de “Julio Barbaro” donde están subidos una infinidad de programas de diálogos y entrevistas con filósofos, economistas y políticos que se dieron cita en esa mesa y con solo poner play siguen hablando y discutiendo entre ellos.

En esos programas conducidos por Bárbaro las discusiones entre vampiros se daban en torno a las problemáticas de la época. La protección del idioma castellano, peronismo, 17 de octubre y los 70`s, neoliberalismo, sindicalismo, etc. Asuntos no menores que fueron parte de una idiosincrasia social y política del pasado siglo reciente y que tuvieron como promotor del intercambio al vampiro Julio.       
Hoy en día, el derrotero del vampiro Julio Donato Bárbaro continúa en distintos sets de televisión, pero ya no en canales de cable, sino como un referente de la política y la cultura (la oficial, claro) en programas de televisión abierta y en su cuenta de Twitter, en donde hasta el día de hoy se sigue preguntando lo mismo que nos preguntamos todos ¿Julio “el vampiro” Bárbaro es peronista o se hace?   

Al Marrocco

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