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MACRI CENSURADO

Ningún ser humano en la historia de la civilización capitalista ha financiado ni gerenciado un medio de comunicación por mero amor a la verdad ni al debate democrático.

Miércoles 30 de marzo, 6 de la mañana. Me levanté una hora antes como un boludo. Pensaba que había llegado el invierno y que ya amanecía más tarde. Me preparé el desayuno y comencé mi rueda de noticias matutina; antes de tiempo, grave error. Me gusta castigarme, por eso leo Clarín y el diario El País de España, el periódico global. Uno es un diario con marcado perfil editorial, conservador, poco frívolo, bien escrito, confeccionado minuciosamente por reporteros de experiencia, cultos y preparados. Son tan profesionales como malévolos. El otro es Clarín: un híbrido extraño entre panfleto político y revista farandulera. Leer clarín provoca confusión mental, y leer los comentarios de sus lectores en cualquier nota provoca todo tipo de cáncer.

La nota principal en Clarín web durante todo el día fue –Macri recibió a Carrió en Olivos: “Fue una reunión dura, franca y divertida”-. Luego la quitaron del home. La bajada decía “Así la catalogó la titular de la CC-ARI, quien esta mañana criticó al aumento de las tarifas públicas”. En el título “Divertida”, en la bajada, en letra pequeña, la información real, que criticó los aumentos. Por otro lado, en el Diario el País (una derecha como la gente, con la que uno se puede masturbar hasta acabar) publicaron la siguiente nota –Socios de Macri critican la “brutal” subida de luz, gas y transporte“No se puede ahogar a la sociedad que nos apoya en el cambio”, opina la aliada Elisa Carrió-. ¿Se dan cuenta? En el título está la noticia, sin temor al qué dirán, porque son la derecha y piensan ganar.

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Cuando comenzó la fiebre de los comentarios de usuarios en las notas de los diarios, publicaciones de Facebook, Youtube y Twitter, tal vez muchos librepensadores creyeron que cambiarían al mundo en cada berrinche ultra gutural, planeado para lastimar al interlocutor rival y demostrar que su sapiencia siempre será superior a la del resto de los mortales. Luego todo comenzó a indicar que los eruditos y xenófobos con los que discutíamos a muerte no eran más que máquinas, o personas sin vida, que serían básicamente lo mismo. En el medio está la gente paga que trabaja de eso (de maltratar al otro) ya sea para el gobierno de turno, el partido opositor o el medio que disponga de los fondos para financiar esta ensalada de insultos camuflados como “negro de mi###rda”, “judío del or##to”, para que los moderadores no los borren.

Un ciudadano medianamente informado tal vez sepa que antes de la censura viene la autocensura. Nunca nadie ha escrito nada que comprometa los intereses de quien le paga el sueldo: grandes grupos mediáticos, empresas, Estados. No importa quién: ningún ser humano en la historia de la civilización capitalista ha financiado ni gerenciado un medio de comunicación por mero amor a la verdad ni al debate democrático. Más bien parecen puras fachadas para sniffar negocios y comer roscas políticas.

Entonces, en este contexto ¿Está mal que Fantino se la chupe a Macri sin globito? ¿Es criticable que 678, en sus épocas de esplendor, casi no haya dado lugar a críticas, ni siquiera las constructivas de los gobiernos kirchneristas?¿Alguien puede juzgar a Majul por haber asesinado al periodismo, en pos de encontrar cobijo al calor de La Nación, los terratenientes que lo sustentan y el bueno de don Mauricio? Si alguien lo hace, es invitado a lanzar la primera piedra contra estos obedientes trabajadores.

Pero hay una sutil diferencia entre los Barones y los Leuco, entre las Sandras Russos y los Leucos Hijos. Los defensores K trabajaban para construir un discurso contrario a los intereses de los grandes medios y conglomerados económicos que los mantienen. Todo más allá del debate que pueda darse sobre la naturaleza del gobierno anterior y su posición en torno a los intereses de los poderes que gustan llamar fácticos. Todos, Barones y Russos incluidos, sabían que sus días estaban contados. Un gobierno puede dejar de sostener cierto discurso, pero los grandes medios concentrados y sus aliados naturales prevalecen y renacen cada vez que intentan terminar con ellos.

Ya no hay 678, no hay Telesur, Eameo se volvió blue, en la TV pública se coparon con la ideología del Grupo Clarín: “acá nada de noticias internacionales, acá solo grasa y policiales”. No importa el prestigio de Pedro Brieger, a la mierda con el judío. Y Telefé (el caRnal de las pelotas) ya no tiene por qué coquetear con quien no está en el poder. A los Navarro se les puede dar de baja un programa en el corto plazo para, más temprano que tarde, torcer el brazo al multimedios opositor. El poder político y el económico se encontraron nuevamente y no tiene por qué censurar, si es dueño de todo.

Si Osvaldo Bayer tiene razón y a pesar de todo en la historia siempre triunfa la ética, llegará un día en que la comunicación deje de ser un negocio de grandes empresas para ser un derecho de las sociedades y una obligación de los profesionales. Porque creer que en el mercado periodístico prevalece lo que “la gente quiere ver” tendría sentido si todos tuvieran los mismos millones de dólares de respaldo que tienen los aliados de las multinacionales. Démosle un año de eso a la Revista Mu, la Sudestada, la Barcelona y a la ya mítica Revista Dr.Gonzo y después juzguemos si no se leen por millones porque son basura o si por no estar del lado del dinero no tienen la capacidad de llegar a todas las retinas.

Primero fueron por el buen gusto y nuestra capacidad de leer más de diez renglones de un diario. Después fueron por los títulos. Si en algún momento de la historia fueron informativos, ahora no tienen otro fin más que adjetivar para tentarnos a hacer click: “IMPRESIONANTE: entrá a la nota y enterate”.

¡¡¡ENTRÁ A ESE LINK TE DIGO!!!

¡¡¡ENTREN!!!

La censura en la Argentina no existe, existió en su momento, hace tiempo, ahora en realidad nos autocensuramos del acto de pensar cuando vemos (por dar solo un ejemplo) El diario de Mariana. Cada vez que nos sometemos a chiclosas horas de charlas sin sentido a la espera de escuchar algo brillante de parte de personas que dicen ser periodistas, pero que no ejercen la profesión ni aplican sus técnicas. Hablar sin parar sobre cualquier tema sin importancia, preguntarse, suponer en vivo y en directo y sin brindar información de relevancia es morboso; es masturbarse en vivo, unos a otros, escudándose en una moral retorcida que ellos solos se inventaron. Un periodista para ser objetivo debe ser frío, pero la tele promueve la discusión al límite al tiempo que nos obligan a pensar en Mariano Martinez y la puta que se coge cuando no se lo cogen a él. ¿Por qué mierda no censurar eso?

Pero una mirada crítica hacia Clarín y los medios en 2016 puede resultar anacrónica. Desde 2008 que la sociedad argentina adquirió el hábito de asumir que Clarín Miente y que ningún medio dice la verdad completa. Pero nadie hace mucho por buscarla. Mejor mirar Intratables y tomar vino, cargar el arma, pegarse un tiro en la pierna y caminar, seguir con la vida, para adelante, pero hacia ningún lugar en especial.

Dr. Porcino

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