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CORTA LA BOCHA

Se aproxima el día en que los argentinos decentes, temerosos de Dios y pagadores de impuestos entre el primer y segundo vencimiento deberemos armarnos y salir a luchar por lo que es nuestro. En estos tiempos de anarquía liberalista donde aquellos que deberían velar por nuestra seguridad vuelan por nuestros parabrisas y los motochorros son víctimas del bullying en las redes sociales, recae en nosotros, la tan vapuleada clase media, poner un cacho de orden.

Está bien, de esta clase social han salido máximas como “el que mata tiene que morir” (pena de muerte), “el que viola tiene que ser violado” (retribución sodomita), “el que muere tiene que matar” (zombie vengador) y la gran “tienen que volver los militares por un año” (fascista moderado); pero considerando esta última, tenemos que reconocer que el pedido de fuerzas armadas dispuestas a destruir todo se reduce a un período limitado de tiempo, lo que demuestra que la clase media no es tan zarpada como dicen.

De todas formas, los cuarteles no abren sus puertas por el llamado de civiles sin poder, siendo el ciudadano común quien debe tomar las riendas en este asunto, esa persona corriente cuyo único entrenamiento proviene de observar héroes como Charles Bronson o Clint Eastwood a quienes no les tiembla el pulso a la hora de solucionar sus problemas de inseguridad en el barrio a balazo limpio.

El único impedimento a la hora de llevar esto a cabo no son los derechos humanos ni mucho menos, el problema real es que nadie se anima. Cuando los ricos quieren bala llaman a las fuerzas de seguridad, cuando los pobres quieren bala salen y la meten ellos, pero los clase media solo tenemos el desahogo en foros de internet, usando mayúsculas para demostrar que estamos realmente enojados y que “en cualquier momento” salimos a matar a todos.

Ese momento llegará, las amenazas se convertirán en hechos y la paz en la ciudad será administrada por cowboys justicieros dispuestos a todo que no dudarán en jalar el gatillo ante jóvenes delincuentes, jueces blandos y políticos corruptos.

Así que tiemblen liberales, nuestra hora se acerca, por ahora amenazamos con matar pero ya lo vamos a cumplir, estamos siempre a medio camino, por eso somos clase media.

Nelson Ladoble