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¿La segunda es la vencida?

Marcos René Maidana, alias El Chino, 31 años, nacido en Margarita, Sta. Fe, está invitado este sábado a una segunda cita con su destino. ¿El templo? El mismo que la última vez: MGM Grand Garden Arena, Las Vegas, Nevada, EE.UU. El objetivo: Los títulos mundiales WBC, WBA y The Ring categoría wélter.

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El maestro de ceremonias y anfitrión también se repiten: Floyd “Money” Mayweather, jr. Su apodo es tan soberbio como su record: 46 peleas, todas ganadas, 26 por KO. Campeón en varias categorías desde 1998, enfrentando y venciendo a púgiles como Ricky Hatton, Zab Judah, Shane Mosley, Miguel Cotto,” Canelo” Alvarez y hasta al mismísimo Oscar de la Hoya entre otros. Todos ellos sucumbieron ante él, al mismo tiempo que decían que su boxeo era especulativo y que esperaba que sus rivales no estén en su mejor momento para enfrentarlos; sin embargo, Floyd, lejos de amargarse, se filma sonriente en una de sus camas extra large tapado de cinturones de campeón y de millones de dólares, o dando vueltas por una de sus mansiones en uno de sus tantos autos de lujo. No olvidemos que además de ganar verdaderas fortunas en las bolsas de las peleas, también suele apostar a su favor. Es verdad que el muchacho es jetón y fanfarrón, pero también es verdad que nadie le encontró la vuelta a su boxeo, a veces mañoso y especulativo, pero tremendamente eficaz.

A pesar de todo, pareciera que hay algo que le incomoda al invencible estadounidense oriundo de Michigan. Lo ha ganado todo: títulos, fama, dinero, prestigio. Pero hay algo que falta, y lo que falta es “esa pelea”. Esa pelea que tuvieron Durán y Leonard o Jacke La Motta y Sugar Ray Robinson o Rocky e Ivan Drago. Él también quiere gritar como lo hizo el gran Muhammad Alí cuando venció por primera vez a Sonny Liston: “¡¡¡Acabo de sacudir al mundo!!!” Esa pelea que más allá de los millones y las mansiones lo convertirá en leyenda.

Y eso es lo que ve en ese muchacho santafesino con puños de acero: su oportunidad para quedar definitivamente en los libros de historia. Esta pelea pudo darse unos meses atrás en el primer combate que realizaron. El Chino venía de ganarle el título del mundo al mexicano Jesús Soto Karas y defenderlo ante hasta el entonces invicto Adrien Bronner- paliza para ambos-. Floyd ganó, aunque muy ajustadamente. La pelea venía pareja, algunos rounds para El Chino ,que lo desbordaba a pura potencia y coraje, y otros para Floyd, que con su velocidad por momentos imponía el ritmo.

Hasta que llegaron los rounds de definición y Floyd, lejos de apretar el acelerador para obtener un triunfo contundente, entendió que llevaba un par de puntos de ventaja y planchó la pelea para mantener la diferencia con un clinch o dando el paso al frente al momento de trenzarse para acortar la distancia y evitar el recorrido de los golpes del Chino, que parece ser que dolían.

Así que, puestas las cosas de esta manera, se podría decir que Floyd, de 37 años, también tiene una cita “pendiente” con su destino. Este sábado a partir de las 22 por la Tv Pública y Space, el Chino de Margarita, con sus 39 combates en el lomo, 35 ganados, 31 por KO y nuevo preparador físico -su entrenador, Robert García, echó a Alex Ariza por haber sido visto cerca del equipo de Mayweather y contrató a Raúl Robles- asistirá nuevamente. No sabe si en la velada será el plato principal o un comensal de lujo, pero ahí estará para dejarlo todo una vez más, y de esta manera construir él mismo su propia leyenda.

Chuck

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